Estados Unidos lo volvió a hacer en el Mundial

Estados Unidos lo volvió a hacer y ha transformado el Mundial en el espectáculo de entretenimiento más grande del planeta. Ya no es solo fútbol, es el estilo americano llevado al máximo nivel. Para empezar, las pausas de hidratación llegaron para quedarse. Aunque la idea original es proteger la salud de los jugadores, la televisión logró dividir el partido casi en cuatro cuartos, al mejor estilo de la NFL o la NBA, aprovechando esos tres minutos para introducir pautas comerciales y montar shows en cada estadio. En las distintas ciudades sede se han visto bastoneras, bandas de guerra, orquestas, solistas, DJs y hastq mariachis animando al público. Durante todo el Mundial hemos visto en las transmisiones aparecer todo tipo de famosos, algo muy propio de los deportes gringos. Artistas, deportistas, actores, actrices… cómo olvidarnos de Sabrina Carpenter asistiendo al partido de Ecuador ante Alemania. Y como no hablar de la Dance Cam, que ha reemplazado a la Kiss Cam. Los hinchas ya no aparecen en las pantallas gigantes besándose sino bailando, lo que provoca el delirio en los estadios. Pero el show va mucho más allá de los noventa minutos. Por primera vez en la historia, la final contará con un espectáculo de medio tiempo de proporciones épicas, reuniendo a megaestrellas como Shakira, Madonna, Justin Bieber y BTS, lo que se suma a las deslumbrantes ceremonias de apertura en las distintas sedes. A esto hay que sumarle la experiencia de los hinchas. Las afueras de los estadios y los inmensos Fan Festivals se han convertido en auténticos paraísos del entretenimiento. Han montado flotas enteras de carros de comida que ofrecen desde los sabores más tradicionales de cada ciudad hasta alta gastronomía internacional, todo acompañado de conciertos en vivo todos los días. En definitiva, Estados Unidos nos dejó muy claro que el Mundial ya dejó de ser solo un torneo; hoy en día es el verdadero show de shows