Hace aproximadamente 12.000 años, los seres humanos comenzaron a dejar atrás el estilo de vida cazador-recolector para adoptar prácticas agrícolas basadas en la domesticación de plantas y animales. Esta transformación permitió el surgimiento de sociedades más complejas y asentamientos estables, gracias al desarrollo de herramientas como el arado, la utilización de tracción animal y los sistemas de riego. Durante milenios, la agricultura evolucionó de forma gradual, incorporando nuevas técnicas y herramientas empíricas. En la actualidad, la agricultura continúa transformándose de forma acelerada gracias a los avances en biotecnología, ingeniería genética, agricultura de precisión (AP) y sistemas inteligentes.