Lejos del estigma de que la ropa usada está destinada a personas con pocos recursos, la tendencia a mitigar el impacto ambiental, la economía circular y el ahorro son tres argumentos que amplían este mercado. En Madrid, 26 manos ecuatorianas trabajan y consumen en esta línea en una fundación que mueve 34 millones de dólares al año. En la planta de Humana Fundación Pueblo para Pueblo, en el extrarradio de Madrid, se recuperan 200.000 mil toneladas textiles de las 900.000 que se desechan anualmente en España. Un proceso que termina conectándose con la búsqueda de ropa vintage que se ha vuelto tendencia de consumo.