El artista que transformó la avenida Amazonas en un lienzo gigante ha retratado a deportistas, músicos y políticos con una velocidad que desafía límites. Sus sesiones de más de 50 horas y dos récords Guinness llaman la atención por sí solas. Pero su trayectoria revela mucho más que marcas: muestra la pasión y la disciplina detrás de cada trazo.