En 1982 el dictador argentino Leopoldo Galtieri creyó que el Reino Unido ignoraría la invasión de las islas Malvinas por encontrarse a 12.000 kilómetros de distancia de ese país. No obstante, el gobierno británico, bajo el mando de Margaret Thatcher, que sufría una crisis económica y de popularidad, decidió usar este enfrentamiento militar para recuperar el apoyo de los ciudadanos.