Historias De Los Balones Del Mundial

En los primeros Mundiales, el balón era un objeto rudimentario: de cuero, cosido a mano y con un peso que superaba los 400 gramos. En la final de 1930, Argentina y Uruguay no lograron ponerse de acuerdo sobre qué pelota usar, así que se jugó un tiempo con cada una. Aquella anécdota marcó el inicio de una historia que evolucionaría junto con el propio fútbol. Con el paso de los años, los balones dejaron de ser simples herramientas para convertirse en símbolos culturales. En cada Copa del Mundo, un nuevo diseño reflejaba la identidad del país anfitrión, los avances tecnológicos y la estética de su época.