El meneo, la humillación, el repaso, la casi manita del pasado domingo del Barça al Real Madrid en su casa, en un Bernabéu donde los aficionados merengues desfilaron mucho antes de que se acabara el partido, donde el conjunto blanco, el domingo de negro funeral, asistió impotente a la lección del conjunto de Xavi Hernández, todavía trae cola. Y escuece. Más que una herida rociada con sal. Los jugadores y aficionados madridistas todavía no han digerido la derrota en la Liga por 0 a 4 en un partido que vio todo el mundo y que demuestra que el Barça ha vuelto, cómo dice Piqué. Incluso, Ibai llanos se ha atrevido a escribir en catalán el himno del Barça, después de un troleo del central azulgrana. Laporta haciéndose fotos en el césped eufórico, pancartas en la red con Florentino con el rabo entre las piernas... Un festival. Una pesadilla de la cual los seguidores blancos quieren despertar cuanto antes mejor y un sueño que los azulgranas quieren que no se acabe nunca.