A 20 años del estallido de 2001: los hijos de quienes murieron en Plaza de Mayo

“El Argentinazo”, el estallido social y crisis de 2001, marcó un antes y después en nuestro país. Manifestaciones espontáneas de ciudadanos y ciudadanas autoconvocados, junto a agrupaciones sociales y políticas, reclamaron por una salida a la crisis social, política y económica. La tensión en la calle aumentó y el gobierno de la Alianza decretó el estado de sitio en todo el territorio argentino. Las fuerzas de seguridad comenzaron múltiples maniobras represivas. “Mi papá trabajaba todo el día; a la mañana trabajaba en una mensajería por la zona de Plaza de Mayo y a la tarde en Flores repartía pizzas en una pizzería. Ese día, él fue a reclamar por todos y todas”, contó Camila Riva, hija de Gastón Riva, una de las cinco personas asesinadas por la Policía Federal. Su madre se enteró del episodio a través de imágenes transmitidas por la televisión. El 19 de diciembre los comerciantes estaban aterrados por la ola de saqueos que afectaban sus locales. La virulencia de los robos aumentaba en intensidad y muchas personas comenzaron a concentrarse en asaltar comercios y supermercados: “Nos quieren asaltar porque tienen hambre. Tengo negocio y me da lástima, me piden una empanada, pan. Me piden por favor por los chicos que se les están muriendo”, dijo una comerciante entrevistada ese día. Verónica Cárdenas recuerda cómo su padre Jorge Cárdenas miraba la represión en Plaza de Mayo y tomó la decisión de asistir a las manifestaciones. El hombre llegó a las escalinatas del Congreso de la Nación cuando la policía montada le disparó. Su hijo, Juan Martín Cárdenas, debió esquivar las balas para llegar al cuerpo de su padre. Otra de las cinco personas asesinadas durante las jornadas del 19 y 20 de diciembre fue Alberto Márquez, quien había salido junto a su esposa para unirse a las protestas. El hecho quedó grabado por un periodista digital que trabajaba en “El Ojo Obrero”: Márquez quería proteger a su esposa cuando comenzaron los disparos y uno de ellos lo atravesó por la espalda. “Él me enseñó a mi lo importante de estar para el otro, lo importante del compromiso hacia el otro”, contó Daniel Márquez, quien se enteró de la muerte de su padre a través de la televisión. Para el final de las dos jornadas de protesta, el gobierno de De la Rúa había asesinado a 39 personas que habían salido a manifestarse y más de 400 personas reportaron heridas de creciente gravedad.