Katherine Tapia, la guardiana del arco de Atlético Nacional

La familia de la cordobesa no la apoyaba en su deseo de ser futbolista y debía ir a los entrenamientos a escondidas. Cuidó niños y hasta limpió casas para conseguir dinero y comprar elementos claves en este deporte. Después de ser Agente del Esmad, pasó a cuidar los tres palos del club verdolaga.