Cada vez usamos menos el papel y más las pantallas. Mensajes rápidos, teclados y notas digitales han ido reemplazando una práctica cotidiana que antes acompañaba la escuela, el trabajo y hasta las cartas de amor. Estudios y especialistas señalan que escribir a mano fortalece la memoria, mejora la concentración y favorece el aprendizaje de una manera distinta a la escritura digital.