En la región del Alto Andágueda, en el oriente del Chocó, viven más de 9.000 indígenas embera que han resistido al paso del conflicto armado, las disputas por el oro y el abandono del Estado. En la última década, al menos 2.000 miembros de esta comunidad han salido desplazados hacia ciudades como Bogotá, Medellín, Cali y Pereira.