El asesinato del general ruso Igor Kirillov, acusado de utilizar armas químicas en Ucrania, ha reavivado el debate sobre el uso de estas armas prohibidas en conflictos armados. El país ucraniano se ha adjudicado la responsabilidad de la muerte del general y su asistente, argumentando que era un enemigo de guerra por el uso de estos artefactos. Sin embargo, Rusia ha negado cualquier tipo de acusación y han abierto una causa penal por el asesinato de los dos militares.