Las perspectivas para el sector petrolero en Ecuador lucen desafiantes, pues la producción está estancada y los precios del barril podrían seguir a la baja, según el último reporte macrofiscal del Ministerio de Finanzas. Y es que, entre enero y septiembre de 2025, los ingresos petroleros netos que percibió la caja fiscal sumaron USD 1.102 millones; esto es, USD 204 millones menos que en igual período de 2024. ¿Qué está pasando en el sector? El Ministerio de Finanzas redujo las proyecciones para el precio del petróleo. La proyección inicial era que el precio promedio del barril sería de USD 62,2 para 2025, pero en el nuevo reporte, la proyección es de USD 60,1. Y para 2026 las expectativas son más pesimistas. Finanzas espera que el precio del petróleo ecuatoriano esté en USD 53,5 por barril, una reducción considerable frente a la proyección que manejaba antes, que era de USD 59,2. ¿Pero por qué han cambiado las proyecciones? Esto depende de lo que ocurre en el mercado internacional. Y entre los factores que empujan a la baja el precio está el aumento de la producción mundial de petróleo. La Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus aliados (OPEP+) decidió el 5 de octubre que aumentará la producción a partir de noviembre. Pero la caída de ingresos petroleros también se debe a que el período de enero a julio de 2025 estuvo cargado de problemas que golpearon la producción. Entre ellos, la grave rotura del oleoducto SOTE en julio, fallos eléctricos, el incendio en la refinería de Esmeraldas, y la suspensión temporal de los dos oleoductos por la erosión regresiva en la zona del río Coca. El Ministerio de Finanzas reconoce que esas vulnerabilidades siguen siendo un riesgo para la producción en lo que queda del año y en 2026. De ahí que prevé que en 2025 la producción petrolera promedio diaria será de 430.411 barriles, menor a los 465.369 barriles que estimaba el Ministerio de Ambiente y Energía. Pero, ¿cómo impactará esto país? El problema de esa caída es que el Estado tiene menos recursos para obra pública, con lo que aumenta la necesidad del país de endeudarse. Y no solo eso, con menos exportaciones petroleras y un precio más bajo del barril, entran menos dólares para reactivar la economía. Además, el país tiene menos recursos para la importación de combustibles.