Los campamentos militares evidencian la precariedad del despliegue masivo contra la violencia. Alrededor de 200 efectivos militares pernoctan en carpas bajo los soportales de la antigua estación del tren de Durán en Guayas, sin alimentación provista por el Estado. Soldados que vigilan la cárcel del Encuentro en Santa Elena durmieron en medio del lodo.