Calles cubiertas de sal, ruinas blancas y silencio. Cuesta creer que aquí hubo hoteles llenos, trenes cargados de turistas y veranos bulliciosos. Hace 40 años el agua avanzó y obligó a evacuar Villa Epecuén. Contamos qué paso cuando el lago retrocedió y el antiguo balneario reapareció como una ciudad fantasma.